Con la invención de la imprenta en el Renacimiento, y las primeras ediciones de libros, se desplaza el manuscrito, y con ello se facilita la rápida adquisición y difusión. Gracias a esto Juan Hurus, impresor alemán, realiza uno de los primeros libros editados en España, el reconocido fábulario Isopete historiado (Fábulas de Esopo), mandado a traducir por el infante Enrique de Aragón, del griego al castellano, y publicado con más de cien grabados en madera, en 1489.